Santificar el nombre de Dios
Una de las primeras expresiones del Padrenuestro es la de “santificar el nombre de Dios”, lo que equivale a santificar a su propia Persona.
Ahora bien, esta expresión nos confunde ya que Dios es absolutamente santo y no puede ser más santo de los que es.
Considerando que santo proviene de separar y/o apartar a algo del resto para darle un uso exclusivo, santificar le nombre de Dios, tiene que ver con nuestra percepción y entendimiento, a saber, que cuando oremos debemos tener conciencia de que estamos hablando con Dios, el único ser In-Creado, que no tuvo principio, que no hay otro como Él.
Significa que debemos colocar a Dios aparte de todo, considerarle como un Ser totalmente de aparte de nosotros, de nuestro estado de ánimo en el momento de orar, ponerlo aparte de las circunstancias y de las demás vicisitudes de la vida. No mezclar a Dios con las cosas que sentimos o pensamos o experimentamos.
Esta, es una santificación para nuestro interior, para nuestra comprensión
Si logramos realizar tal disociación, tal separación, podremos orar con más poder y efectividad.
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